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miércoles, 19 de noviembre de 2008

RECOMENDACIONES PARA SALIR DEL CLOSET


Consiguiendo apoyo
Aquí tienes una lista de consejos para salir bien del clóset:

Antes de salir del clóset piensa qué tan a gusto te sientes contigo mismo/a. ¿Estás dispuesto/a a platicar acerca de tu orientación sexual?


Presta atención a los comentarios y a las conversaciones de la gente a tu alrededor. De algún modo sus palabras revelan lo que sienten acerca de la homosexualidad. Pero recuerda que esos sentimientos pueden cambiar en cuanto alguien que ellos conocen sale del clóset. Su reacción puede ser entonces más negativa o más positiva.


Por lo general es más seguro decírselo a una sola persona a la vez. La gente está menos dispuesta a proteger lo que dice cuando está a solas contigo.


No salgas del clóset presentándole a la gente a tu novio o novia. Esto los obliga a tener que aceptar dos cosas a la vez. Primero revela que eres gay y sólo después que estás saliendo con alguien. Es más fácil para la gente asimilar información nueva en dosis pequeñas, particularmente si no están muy familiarizadas con la homosexualidad.

Prepárate a enfrentar preguntas tal vez ofensivas. La gente puede preguntar cosas como “¿acaso Dios no odia a los raritos?” o “todos los gays acaban siempre abusando de los menores”. No dejes que esto te haga enojar. Recuerda que esta gente tiene todavía mucho que aprender y tú sí has tenido tiempo para pensar y aprender cosas acerca de la homosexualidad. Proporciónales la información que puedas –un libro o un folleto-, o información de organizaciones que eduquen sobre la homosexualidad.


Prepárate. A algunas gentes les escandalizará o les confundirá tu revelación. Recuérdales que tú sigues siendo la misma persona de siempre. Sólo estás compartiendo algo más acerca de ti. Habrá gente que no te apoye mucho cuando salgas del clóset. Y si un amigo tuyo te abandona por completo al revelarle tu orientación sexual, piensa que él o ella no era realmente tu amigo. Busca nuevos amigos que te acepten como eres.


Si tienes miedo de que algo temible o violento pueda suceder al salir del clóset, eso significa que probablemente no es una buena idea hacerlo ahora. Puedes tal vez esperar hasta estar en un entorno más seguro.


En caso de que las cosas salgan mal con tus padres, es importante tener un plan de resguardo. Si necesitas ayuda extra habla con algún familiar en quien confíes y pídele primero que te ayude en este proceso.


Recuerda, la agresión está siempre fuera de la ley. Si alguien se pone violento o quiere agredirte por tu orientación sexual, denúncialo. En México, la Constitución prohíbe cualquier forma de discriminación por tus preferencias; además, en el DF el Código Penal castiga cualquier acto discriminatorio. Puedes presentar quejas ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos o las comisiones estatales de derechos humanos, así como ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación. Todas estas instancias, en principio le dan al sistema legal más herramientas para poder trabajar. Aléjate del peligro, pide ayuda y cuídate.

(Tomado de Network for Family Life Education, State University of New Jersey, 2005. Traducción: Carlos Bonfil).

miércoles, 5 de noviembre de 2008

SALIR DEL ARMARIO......MUJERES


Ya no es ninguna novedad que algunos chicos proclamen su homosexualidad o bien su bisexualidad, pero no es tan habitual entre las chicas. En este aspecto nos queda mucho camino por recorrer


Tener dudas respecto a la orientación sexual forma parte del desarrollo personal. Las preferencias afectivas y sexuales se perfilan a partir de la adolescencia, período de muchísimos cambios que lógicamente confunden, pero hay veces que lo tienes clarísimo, te gustan las chicas, aunque desde que naciste se te adjudicó el cartel de heterosexual. Lo difícil llega cuando te hacen la preguntita: ¿y para cuándo el novio? ¡Qué rara eres! Entonces te das cuenta de que ya es el momento de que se enteren de una vez por todas de que tienes pareja, además desde hace mucho tiempo, pero... que es de tu mismo sexo. Es normal que te vengan a la cabeza frases como tortillera, bollera, desviada… todo connotaciones negativas que te hacen negarte una y otra vez. Pero ¡No! Sentir, querer, desear nunca puede ser negativo ni malo. Ninguna orientación sexual es mejor o peor que otra y por eso no eres ni mejor ni peor que otra persona que sea heterosexual.

Acepta que ‘entiendes’
Todas las personas tienen derecho a sentirse bien consigo mismas. Todos somos valiosos y desarrollar la autoestima es fundamental.

Cuando Sara se dio cuenta de que era lesbiana tenía 20 años. Desde siempre se sintió diferente al resto de sus amigas. Mientras ellas se volvían locas por salir con chicos, para ella eran sólo una diversión más, como cualquier otra. Salía con chicos, incluso mantuvo alguna relación, pero no sentía ni mariposas en el estómago ni se estremecía ante las caricias. Estando en COU, viajaron todos los que hacían el mismo curso (había cuatro clases de COU en su insti) a Bilbao a visitar el Guguenheim. Le tocó en una habitación con una compañera de otra clase y sin saber cómo experimentó su primera relación homosexual con ella. Nunca se había sentido tan bien, tan comprendida, tan excitada y pensó… seré bisexual. Muchas personas que ya se saben homosexuales primero se creyeron bisexuales. Es una forma de seguir ligada a la heterosexualidad. Sara se equivocó, pero por aquel entonces prefería seguir pensando que de alguna manera, aunque fuera sólo un poco, le atraían los chicos.

Desde esa relación lésbica, y sin ser del todo consciente, los pasos de Sara la llevaban a situaciones y lugares donde las relaciones entre chicas eran lo frecuente. A pesar de ello, seguía fingiendo ante el resto de la humanidad que le atraían los chicos y que el género masculino “le ponía”. Llegó un momento en que estaba exhausta de tanto teatro. Se planteó que era preferible salir del closet que vivir con ese pestilente olor a rancio.

Se hacía preguntas como ¿es que acaso he elegido ser homosexual? ¿Por qué me ha tocado a mí? La orientación sexual no es algo que una escoja, puedes elegir tener una u otra conducta sexual, pero la orientación sexual no está sujeta a una decisión personal. Le daba vuelcos el corazón sólo de pensar que iba a tomar la decisión de ser ella misma. ¡Vértigo! eso era lo que sentía. Tras un difícil proceso de aceptación, el siguiente paso tenía claro cuál sería: decírselo a sus padres. “Salir del armario” es el proceso de aceptarse como lesbiana y enfrentarse a la vida que se quiere llevar con su opción sexual.

Papá, mamá: me gustan las chicas
Siempre es difícil plantear en casa que eres lesbiana, pero no por ello tiene que ser traumático. Es un derecho y un alivio poder mostrarte tal y como eres delante de todos (hablar de tus amigas, tus salidas, tu pareja…). Sólo tú conoces tu situación personal y la de tu entorno y tú debes ser quien decida cómo y cuándo hacerlo, siempre teniendo presente que cuanta más distancia crees entre tu familia y tú más problemas surgirán. El silencio crea distancias. No hay fórmulas exactas de cómo has de plantearlo en casa, no veas raro si tus padres no aceptan de entrada esta noticia. Puede que la reciban, según los casos, negándose ante los hechos, pero con mucho diálogo y con el tiempo (pues ellos también lo necesitan) se irá normalizando la situación. Es importante buscarse algún apoyo.

Sara se lo contó antes a su hermano, y le ayudó muchísimo a que su familia comprendiera por lo que ella estaba pasando. Buscar una persona que comprenda la situación y que actúe de interlocutor y aliado es importantísimo, pues habrá cosas que el mediador pueda hablar más tranquilamente con el padre y la madre que la propia “implicada”.

Contactar con la comunidad gay
Hay muchas asociaciones que pueden ayudarte. No hablamos de que estés todo el santo día en sitios de ambiente, de hecho hay personas que ni los frecuentan (aunque es cierto que a la hora de ligar tenemos más claro en que ambiente nos movemos y huelga el preguntar a la chica en cuestión si entiende o no). Muchas parejas se han conocido a través de amigos, en alguna fiesta en el instituto o… ¿por qué no? ¡en una tienda de ropa!

No esperes que todo el mundo te acepte con la naturalidad que sería la normal, aún hay personas homófobas y gente que rechaza todo lo que no sea heterosexual, aunque hay algo que sí tienes todo el derecho a pedir y es respeto. Y aunque te gustaría que te comprendiesen, no lo necesitas, pero exige tolerancia ¡y sé tú también tolerante!

No creas todo lo que te dicen, sentir deseo, atracción o amor por una persona (independientemente del sexo al que pertenezca) ha existido y existirá siempre, nunca puede ser malo por mucho que parte de la sociedad se empeñe en mostrar lo contrario.

Todos somos diferentes. Los hay más locos y más serios; gente a la que le gusta bailar o chatear o investigar o pintar o correr o viajar… o todo a un tiempo. La orientación sexual no te va a hacer diferente, tú vas a ser la misma.

Los prejuicios
Ni todos los chicos homosexuales son amanerados ni todas las chicas lesbianas parecen camioneros. Tanto ellos como ellas son personas, y como tales, singulares y con sus propios gustos, comportamientos y formas de pensar. Si a ti te gustan las chicas, pues te gustan las chicas, y si también te gustan las camisas de cuadros y los vaqueros de talle recto, ¡perfecto!, pero eso no tiene nada que ver con tus inclinaciones sexuales, de la misma forma que hay chicos tope afeminados que no son en absoluto homosexuales. La forma de vestir o de expresarse es eso, sencillamente, una forma de vestir o de expresarse. Y no hay ninguna forma de ser mejor que otra, ni ninguna persona superior a la de al lado.

«No es fácil salir del armario»

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El primer libro de autoayuda elaborado en España para gays, lesbianas, transexuales y bisexuales se titula Tal como somos. Su autor, el psicólogo madrileño Manuel Ángel Soriano, desgrana a través de más de 40 entrevistas aspectos tan diversos como el papel de la familia, el amor entre mujeres, los temores de las personas mayores de 60 años, las dificultades de los católicos para reivindicar su sexualidad o la amenaza del sida. «Me gustaría que esta obra sirviera también a los heterosexuales, para que vieran esta realidad de una manera más natural, sin falsos tabúes», dice Soriano. El juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska y el periodista Leopoldo Alas le arroparon en Madrid en el acto de presentación.
- ¿Por qué un libro así?
- Porque en este país apenas existen libros de autoayuda para la comunidad lesbiana, gay, transexual y bisexual (LGTB). Lo que leemos aquí son traducciones de autores franceses y norteamericanos. La temática es la misma, pero los puntos de vista y la realidad política y social son diferentes.
- ¿Por qué decidió contarlo todo a través de testimonios?
- No quería un libro de recetas. No me gustan las recetas para que la gente sea feliz. Quería que la gente contara sus vidas con sus misterios gozosos y sus misterios dolorosos; y a partir de ahí obtener referentes que resultasen de validez para los lectores.
- ¡Para ser heterosexual no le hace falta a uno un libro!
- Pero fíjese qué curioso: los heterosexuales tienen muchísimos libros de autoayuda. Si tienen baja la autoestima, problemas de mobbing, de comunicación...
- ...Esas publicaciones valen para todo el mundo, ¿no?
- ¡Ya, pero también tienen sus libros para si la afectividad no les va bien! Los libros de autoayuda salen como setas y no hay más que ir a las grandes librerías para ver que todas reservan una sección completa de ellos; pero todos para la comunidad heterosexual.
- ¿Es un libro para salir del armario?
- Es un libro de afectividad y de vida. Y sí, qué duda cabe, es un libro que puede venir bien para salir del armario.
- ¿Debe salirse del armario?
- Hay dos salidas del armario. Vamos a puntualizar.
- Hagámoslo.
- Una es una salida íntima y existencial que hace una persona consigo misma cuando se reconoce gay o heterosexual. Es la más importante, que uno se acepte, se cuide, se quiera y se valore a sí mismo. Y luego hay otra salida que podemos llamar social, que se da cuando alguien lo notifica a su familia, en su trabajo, donde sea.
- ¿Debe darse ese paso?
- No es fácil con la homofobia que todavía hay en la sociedad. Lo ideal es que todo el mundo salga del armario; pero hay que ser realista y reconocer que a veces no es fácil. No hay que correr riesgos innecesarios ni ser mártires de la causa.
- ¿Por qué, según relata, reaccionan tan mal ante la homosexualidad personas que la ocultan?
- A veces da miedo reconocerse a sí mismo una serie de conductas y sentimientos. Vivimos en una sociedad impregnada de la cultura judeocristiana y somos herederos de la dictadura franquista que mandaba a los homosexuales a un penal reformatorio de Huelva. A veces, cuesta aceptarse.
- ¿Cómo suelen vivir los padres un anuncio así de un hijo?
- Depende de su nivel de religiosidad católica y de su homofobia, de su conservadurismo. Hay de todo, familias que lo aceptan con naturalidad, otras que necesitan un periodo de adaptación y otras que lo viven mal.
Sin victimismos
- Una mujer le contó que siempre aceptó la homosexualidad, pero que con la de su hijo no pudo.
- ¡Claro! Muchas veces se ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Cuando afecta a uno lo natural deja de serlo tanto.
- De su libro se desprende una autentica persecución contra el colectivo. La familia, la escuela, los partidos, la universidad, los medios... ¿Demasiado victimismo?
- No he querido dar una visión victimista. El nivel de libertad en España es muy superior al de otros países, donde la homosexualidad está castigada incluso con la pena de muerte. Pero es cierto que si un 70%de la población lo acepta es porque hay otro 30% que no. Una pareja gay en Chueca o El Eixample no choca, pero en otros espacios una manifestación afectiva entre dos personas del mismo sexo puede tener riesgos.
- Ha entrevistado a unas 40 personas. ¿Cuál es el episodio más doloroso que le han relatado?
- Los que más me han impactado son los de los hombres transexuales. Nacieron mujeres y quieren ser hombres. Sus historias son las más dolorosas que he oído junto con las de los gays seropositivos.
- ¿Es más fácil ser gay que lesbiana?
-No; lo que pasa es que la lesbiana está bastante más armarizada.
- ¿A qué se refiere?
- Me costó encontrar una pareja de lesbianas para entrevistar. Y tenga en cuenta que todos los entrevistados aparecen con nombre ficticio.
- ¿También afecta el machismo al mundo homosexual?
- El machismo es real y no sólo afecta a los heterosexuales. En el mundo gay, a veces superficial, suele ocurrir que se rechaza a una persona por tener más de 40 años o por vivir con el virus del sida. Hay homofobia y machismo, sí, pero menos entre las mujeres.
- ¿Cómo se vive la amenaza del sida en la comunidad homosexual?
- A pesar de todo, hay una sensibilización enorme. El homosexual es uno de los colectivos que mejor sabe sobre las formas de transmisión del VIH, pero también es cierto que ha habido cierta relajación en el uso del preservativo.
- Trabaja usted con grupos de autoapoyo a seropositivos. ¿Qué sentido tienen hoy este tipo de servicios?
- El estigma social sigue estando ahí y las personas necesitan refuerzos continuos para que su autoestima no se venga abajo. Si una persona seropositiva sale del armario y hace pública su enfermedad se encontrará con una marginación tal que puede perjudicarle hasta en el ámbito laboral.
- Pregunta usted reiteradamente por la Iglesia católica. ¿Por qué?
- El rechazo histórico de la Iglesia católica al mundo homosexual choca con las estadísticas que tenemos. Donde hay un mayor porcentaje de gays es justo en esa institución. No se entiende.
- ¿Podría explicarse, por favor?
- La edad media de los religiosos rondará, no lo sé, los 50 años. Hay mucha gente mayor que en la época franquista una de las maneras que tuvo para ocultar su homosexualidad y aparentar una normalidad era meterse en una orden religiosa. Así no tenían cargas, nadie les señalaba con el dedo si permanecían solteros. Hay estudios muy serios que revelan que el porcentaje de gays en la Iglesia católica es muy elevado, no sólo en España.
- Con tanto gay, ¿cómo explicaría su posición ante la homosexualidad, el uso del preservativo...?
- El rechazo de la Iglesia al uso del preservativo me parece un atentado contra la salud humana. Es incomprensible pedir la castidad absoluta al ser humano, que es un ser sexuado. Este tipo de posturas tan intransigentes hacen mucho daño.
- ¿Por qué ha dedicado un capítulo a los gays cristianos?
- Porque creo que son unas personas que necesitaban estar ahí recogidas. Por una lado está la jerarquía, otra cosa son los cristianos de base. En Madrid, Rouco Varela quiso cerrar una parroquia de Vallecas que trabaja con personas marginales, pero no pudo.
- Es usted psicólogo: ¿qué piensa cuando oye que la homosexualidad debería tratarse como una patología?
- Lo mismo que dijo la Organización Mundial de la Salud ya en los años 80.La homosexualidad y el lesbianismo no son comportamientos anormales ni patológicos. Ideas así ponen de manifiesto un nivel de ignorancia y forman parte de un inconsciente oscuro de los que no quiero hablar.
Manuel Ángel Soriano recorrió toda España en la segunda mitad de los 70 para escribir una tesis doctoral sobre la homosexualidad. Su profesor no se la firmó.
- Más de uno al leer el encabezamiento de esta entrevista habrá pensado: '¡Pero de qué se tienen que quejar ahora todos estos!'.
- Gays, lesbianas, bisexuales y transexuales tendremos que quejarnos hasta que desaparezca totalmente la homofobia, hasta que nadie tenga miedo a salir del armario, hasta que no necesitemos en las ciudades guetos como Chueca, donde podamos respirar.
- Su primer libro, de 1978, se tituló Homosexualidad y represión. ¡Entiendo que algo ha cambiado desde entonces!
- Por fortuna, muchas cosas. Escribí aquel libro con veintipocos años y en él cuestionaba la ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social y la postura intransigente del dogma católico. La ley se derogó en 1979 y desde entonces hemos logrado dar la vuelta al 70% de la sociedad que entendía la homosexualidad como una patología. Hoy somos un país de vanguardia.
-¿Qué queda por hacer?
- Como terapeuta me sorprendo cuando llega a mi consulta gente joven, de 20 años, con dificultades para salir del armario y las mismas inquietudes que teníamos nosotros en los años 70. El cambio ha sido sustancial y positivo, pero hay que manejarlo en su justa medida.
- Entonces, ¿a qué se refiere en Tal como somos cuando dice que «el momento dulce en el que se vive no es suficiente»?
- Nunca estaremos lo suficientemente agradecidos al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero por las leyes que ha promovido. Pero la sociedad va por otro lado. Todas esas legislaciones todavía no se han asimilado y hay militantes del PP que dicen que si ganan, intentarán anularlas.
- También ha publicado recientemente su tesis doctoral, La marginación homosexual en la España de la Transición. ¿Por qué se censuró?
- La terminé en 1979 y la tenía firmada por un catedrático liberal de la época que al leerla se me arrugó y me dijo que hiciera una nueva. Me había recorrido todo el país durante dos años y medio recogiendo las plataformas reivindicativas de todos los movimientos de liberación homosexual en un tiempo sin Internet y me negué a empezar de nuevo. La guardé en un armario y allí ha estado reposando 25 años.
- No es doctor, pero tampoco puede decir que su mensaje se haya perdido.
- Para ejercer la Psicología no me hacía falta ser doctor. En 2004, desempolvé la tesis y la volví a leer. Me pareció interesante como estudio de memoria histórica. La pasé al ordenador y le quité una línea, sólo una. Le hice una introducción y me la publicaron en Egales. El Ministerio de Cultura compró 400 ejemplares para las bibliotecas municipales.

FERMÍN APEZTEGUIA

sábado, 11 de octubre de 2008

SALIR DEL ARMARIO......


Salir del armario a familiares y amigos es probablemente una de las decisiones más importantes en la vida de todo gay. Con respecto a ello se pueden dar dos noticias: una buena y una mala. La buena es que PUEDE HACERSE y que es menos traumático de lo que los gays nos imaginamos o nos han hecho imaginar. No conozco (aún) a nadie que haya salido del armario y que haya tenido una experiencia peliculera (con llantos, gritos, expulsiones del hogar, o las peores pesadillas que se puedan tener).

En mi caso, cuando he salido, la gente me ha respondido que ya se lo imaginaba y que no cambiaba nada, y por regla general, sólo puedo decir que han mejorado mis relaciones personales y familiares pues ahora son más SINCERAS.

La mala noticia es que es un proceso que no tiene fin. La orientación sexual deja de ser algo importante cuando se puede dejar de hablar de ella. El peor trago para todos nosotros es la familia, pero no es el único. Toda la vida se tiene que estar 'saliendo del armario' a la gente que consideramos importante en nuestras vidas.

Todos hemos sufrido en algún momento de nuestras vidas esa angustia no siempre justificada. Por eso voy a tratar de dar algunas claves que considero de sentido común. Por supuesto, eres bien libre de hacer lo que te parezca. Creo que a mi me habrían venido bien estas 'guías' cuando me llegó el momento. No son consejos ni verdades absolutas. Usa de mis palabras lo que puedas necesitar y lo que no... ¡tíralo!

DECÁLOGO

1. No hacer una catástrofe del asunto.

No puedes saber la reacción que va a tener la gente una vez que 'salgas del armario'. La reacción puede ser buena o mala, pero tú no eres dios y no puedes conocerla previamente. La gente muchas veces sorprende: puede que se encuentre enfadada o avergonzada, pero también caben reacciones de sorpresa, de orgullo por tener un hijo, hermano, o amigo gay o lesbiana, e incluso el alivio de que por fin los hagas partícipes de algo que intuían...

2.- Realiza una prueba.

Prepara una situación relativamente 'manejable' que te sirva de referencia para futuras 'salidas'. Por ejemplo, una buena forma es 'salir' a tu mejor amigo o amiga. Creo que no tiene sentido mantener una amistad profunda si no se comparte una parte tan importante de tu vida, por lo que tal vez merezca la pena empezar por ahí. Además, el amigo puede servir como un pilar o apoyo fundamental para futuras 'salidas'. Díle que tienes que quedar para contarle un aspecto esencial y a la vez complicado de tu vida (o de tu sexualidad) que deseas compartir con él o ella (así se hará una idea de por dónde vas). Observa su reacción. Si se muestra receptivo y con ganas de conocerlo, continúa. Si se muestra esquivo o trata de evitar la situación, tal vez merezca la pena intentar con otra persona (¡o incluso cambiar de amigos!).

3.- Observa las reacciones de los demás.

Si la gente reacciona airadamente o de manera agresiva, o no desea escuchar lo que estás contando, no continúes. Están en su derecho de no querer escuchar. Sobre todo, no te pongas a su nivel. Si gritan no grites, si se alteran y se encolerizan, no hagas lo mismo. Gritar no es una buena manera de mantener la mente clara y firme, que es precisamente lo que necesitas en un momento así.

4.- ¿Familia o amigos primero?

Es una decisión personal. Hay quien ha empezado por su mejor amigo porque ha entendido que, de otro modo, la amistad no tendría valor, al ser insincera. Pero también conozco a gente que empezó por su familia, porque ha entendido que los que lo han traído al mundo debían estar en mejores condiciones de comprenderlo y aceptarlo. Otros lo hicieron con un hermano o hermana que después ayudaron cuando llegó el momento de contárselo a los padres.

5.- ¿Cómo sacar el tema?

Ejem... Parece complicado ¿verdad? Pero puedo darte varias opciones. Puedes plantearlo como te he dicho antes, como algo más o menos formal... 'Tenemos que hablar de algo importante'... pero en la mayoría de los casos que conozco ha surgido 'espontáneamente'. Por ejemplo, una amiga se lo contó a su madre a raiz de un programa de tv. En el programa salían dos lesbianas contando su vida y su madre hizo el típico comentario de: 'mira estas dos... menos mal que tú no eres tortillera... porque tú no eres... ¿verdad?...' El silencio de la respuesta actuó como la chispa de una conversación difícil pero muy fructífera.

6.- ¿A quiénes debo contárselo?

En esto no puedo responderte. Cada cual ha de diseñarse la vida que, como gay, desea tener. Tengo amigos que sólo se lo han contado a su hermana. Otros a familiares y amigos pero mantienen su vida laboral completamente 'en el armario'. Y finalmente sólo unos pocos han salido en todas las esferas de la vida...

También he de decirte que tu seguridad es lo primero, y es necesario aplicar el sentido común. Por ejemplo, si entre tus amigos cuentas cabezas rapados, ejem..., no creo que sea muy buena idea contarle tus preferencias sexuales. Además, aunque las cosas están cambiando, los sentimientos homófobos siguen existiendo. Hay veces en que conviene 'pasar por' heterosexual, sobre todo en aquellos casos en que pudiera peligrar tu integridad física o tu propia vida. Como dice mi madre, todos los héroes están enterrados...

7.- Ayuda

Si necesitas ayuda búscala y pídela. Has dado ya un paso interesándote por el contenido de esta mini guía, pero tal vez requieras ayuda profesional. En la red aparecen listados de las asociaciones gays más representativas. Todas ellas suelen tener consultorios o asesorías psicológicas que, en un momento dado, pueden ser de una inestimable ayuda, más que nada porque están acostumbradas a ver estos temas un día sí y el otro... ¡también!. Si no tienes una cerca, hay teléfonos de información (por ejemplo, el infogay) donde te pueden aconsejar. Te podría decir también que fueras a un psicólogo si lo necesitas, pero sería bueno que te informaras antes de la opinión del mismo acerca de la homosexualidad, no vaya a ser que intente 'curarte' (salvo, claro está, que tú creas que tiene 'cura').

También hay algunos libros que pueden ser de autoayuda, aunque la mayoría están en inglés y no están traducidos. Terry Sanderson (The other way press) tiene títulos muy buenos y trata muchos problemas de la vida gay, desde la salida del armario hasta cómo hacer que las relaciones gays funcionen. De hecho, me he inspirado en uno de sus libros ('Assertively Gay: how to build gay self-esteem') para algunas partes de este mensaje. Y ya sabes que en internet... hay de todo.

Otros libros que podrían serte de utilidad son los que tratan de elevar la autoestima o mejorar tu vida psicológica en general, como 'Tus zonas erróneas' de Dyer.

También puedes 'chatear' o explicar tu caso en un grupo de noticias, especialmente en es.charla.gay-lesbiana. Comunicar y sacar lo que tienes dentro siempre ayuda. El anonimato puede contribuir a que lo hagas sin tapujos.

8.- Motivos.

Examina los motivos que tienes para 'salir del armario'. Saber por qué quieres hacer las cosas puede ser de gran ayuda. Con ello quiero decir que no es lo mismo 'salir' a tus padres porque quieres reprocharles o culparles de algo, que hacerlo porque deseas mejorar tu relación con ellos. Lo mismo puede decirse de tus amigos.

Sobre todo TÓMATE TU TIEMPO. Supongo que has esperado mucho hasta llegar a esta situación. A todo gay le llega antes o después 'esa necesidad' de tener que agarrar su vida por los cuernos y hacer algo en lo que respecta a su sexualidad. No pasa nada por esperar unos días, unas semanas o incluso algunos meses más, pensando acerca de uno mismo y acerca de todos los riesgos, pros y contras que puede conllevar el adoptar determinadas decisiones. Sobre todo es importante que te sientes a pensar acerca de lo que puede ocurrir llegada la situación, a fin de estar 'preparado' (para lo bueno y para lo malo) teniendo presente que es absurdo e inútil preocuparse por las cosas que no puedes controlar (como el comportamiento que vayan a tener los demás).

9.- Llegado el momento.

Como comprenderás, no puedo responder a esa pregunta. Cada persona es un mundo, y cada 'salida' es distinta. Depende de tu edad y circunstancias. Sin embargo, algunas personas, como dice Terry Sanders, se han encontrado con las siguientes respuestas:

a) 'Nos dices esto para hacernos daño'

Ante esta situación ayuda el saber los motivos por los que lo haces. Si éstos son sinceros y basados en el amor, la mayoría de la gente debería estar en condiciones de comprender el dolor por el que estás pasando (al menos con el tiempo). Si no lo hacen, a lo mejor son ellos los que deberían pedir ayuda.


b) 'Seguro que es sólo una fase. Se te pasará cuando conozcas a la chica adecuada.'

De ti depende rebatir este argumento y dejar claro que no aceptas lo de la 'fase' y que no es algo pasajero. A veces conviene una cierta firmeza y convencimiento.


c) '¡Ay Señor! ¿qué hemos hecho mal? ¿en qué nos hemos equivocado, Dios mío?'

Trata de ser responsable del hecho de ser gay. Hay tantas teorías acerca de las causas de la homosexualidad como autores consultados. Ya sabes: desde el padre ausente hasta la genética. Conocer unas cuantas y dejar claro que no se saben las causas concretas, puede evitar que tus padres se culpen de algo por lo que no deberían culparse.


d) 'Cogerás el SIDA'

Ejem... Tus padres y amigos pueden ser informados y educados de la misma forma en que ellos lo han hecho contigo. Es un buen momento para consultar el 'cómo tener sexo seguro' o las estadísticas de contagios del VIH. Quien controla la información controla el mundo...


e) 'Es un pecado... es antinatura... irás al infierno'

Pues sí... aún se escuchan cosas de este estilo, por muy cercanos que estemos del tercer milenio. Ante ello, el conocimiento es siempre la solución. Si eres creyente y tu religión se opone a la homosexualidad, hay grupos religiosos que intentan ofrecer apoyo espiritual e interpretaciones modernas acerca de la supuesta prohibición de la homofilia.


f) 'No podemos entenderlo. No nos cabe en la cabeza que dos hombres puedan hacer ESO'

Es, tal vez, algo contra lo que tú no puedes hacer nada, pues se trata de sentimientos y prejuicios, fruto del adoctrinamiento de años... Para que te hagas una idea es como si tú te realizaras una representación de tus padres haciendo el amor de manera 'salvaje'. Parece que cuesta hacerse a la idea, ¿no?.

Y es que la homosexualidad es parte de lo que tú eres, pero también una parte muy íntima y secreta de tu persona. Igual que no darías detalles de tus relaciones si éstas fueran heterosexuales, no tienes por qué darlos de tus relaciones homosexuales. Eso queda para la privacidad de cada persona (al menos, desde mi punto de vista... cada cual sabe lo que es su intimidad).


Lo único que puedes hacer es intentar desmontar sus demonios acerca de la homosexualidad, aportando claridad e imágenes positivas: desde la infinita lista de gays a lo largo de la historia hasta alguna de las películas modernas que abordan el tema de manera desenfadada y sin hacer un drama del asunto. También suele haber grupos de apoyo a padres en las asociaciones.

Recuerda que si no aceptan... en último término es cosa SUYA. Les corresponde a ELLOS cambiar su visión. No a ti.

10.- SUERTE